EL ENTORNO

ARRIBES 

Cuando el Duero se despide de la Meseta Norte, justo al rebasar la ciudad de Zamora, deja atrás las llanuras meseteñas y se encaja en una cada vez más profunda grieta abriéndose paso en su viaje hacia el mar, a través de pizarras y granitos. Se forma así un majestuoso cañón de empinados cortantes, auténticos despeñaderos por donde en primavera rosarios de cascadas precipitan sus aguas sobre el padre río. Este, a lo largo de más de ciento veinte kilómetros, se encajona formando un entorno natural privilegiado: Arribes, Arribas o Arribanzos, que de las tres formas llaman los naturales de la zona a estas riberas escarpadas que, en ocasiones, alcanzan más de doscientos metros de altitud. 


FAUNA
Y aunque aquí habitan especies en peligro de extinción como la cigüeña negra son abundantes en los roquedos todo un plantel de aves: vencejos, aviones roqueros, chovas piquirrojas, golondrinas dáuricas, ...En las proximidades alzan su vuelo otras especies menos raras y más vistosas como el abejaruco, el martín pescador, la dorada oropéndola, carracas, abubillas, zorzales, jilgueros, cogujadas, ...y por la noche búhos chicos, búhos reales, alcaravanes, mochuelos o lechuzas son los señores de la oscuridad.

En arroyos y riveras, al calor del sol es frecuente ver notables ejemplares de galápagos y entre los matorrales, lagartos ocelados o ranitas de San Antón. Entre los mamíferos, destaca la presencia esporádica del lobo ibérico que se desplaza desde las tierras situadas al norte del Duero cruzando por el vecino Puente de Requejo. Abunda la nutria en los cursos de agua y en el follaje, comadrejas, ginetas y gatos monteses, sin dejar de mencionar los numerosos zorros e incluso algunos jabalíes. 


FLORA 

En estas accidentadas riberas del Duero-Douro se refugia también una notable flora mediterránea dado que por sus características los escarpes arribeños están libres de los rigores invernales que azotan a las vecinas penillanuras. Por los cantiles y en sus proximidades, tapizando los suelos o surgiendo de forma inverosímil de los mismos berruecos graníticos aparecen escobas, piornos, carrascos o cornicabras, tomillos, jaras y de más porte, los enebros usados hasta ayer mismo en la farmacopea popular. Y en los cauces de los arroyos que vierten sus aguas al Duero, almezales, saucedas, alamedas, fresnedas,... y coronando los altos, y en formaciones ralas, las encinas, robles, melojos, alcornoques o castaños. La notable biodiversidad de este enclave ha hecho que se le proteja con la figura de Parque Natural.